Media hora, larga.

Martes 20:38

Una dura jornada, extraordinaria, de tensión y cálculos urgentes, al fin acaba. Recoge los documentos, apaga los equipos y da las últimas instrucciones.

Marca un número de teléfono y la voz sonriente le saluda. Nota que está cansado, trepidante y que la adrenalina corre por sus venas.

Una avalancha de noticias se desploma entre risas y comentarios. La conversación salta de tema a tema.

– Un momento, suena el otro teléfono, -Indica él.-
– Ok , sin problemas. -Responde Ella-
– .. ¿Qué alguien trae un confidencial urgente para el técnico de guardia? ..

El vigilante, solicita instrucciones al respecto.

– Si señor, le indico el despacho.

No dejaba de oír la suave risa de ella al otro lado del auricular y ello le producía una indescriptible irritación.

– Un momento cielo, -Habló al auricular de las risas-. Ahora estoy contigo princesa.
– No lo sabes tu bien corazón. -respondió la voz, desconcertando a su interlocutor el cambio de registro-

El miraba hacia la puerta, esperando la aparición del mensajero, cuando descubrió que el vigilante estaba acompañado de una elegante mujer, vestida con un discreto traje chaqueta en tonos grises, que portaba un maletín en una mano y en la otra sostenía el móvil con el que hablaba.

Agradeció al vigilante su atención, despidiéndolo, antes de dirigirse hacia aquella mujer, vagamente familiar, que hacía saltar todas sus alarmas y sus sospechas, despertando sus ilusiones.

Ella sonrió y colgó elocuentemente, el teléfono móvil

– Creo que será mejor que cuelgues tu también. Roberto -Dijo.-
– ¡Pero qué haces Aquí! ¿?
– ¿Crees que podrán pasar sin ti 30minutos? – Le preguntó. –

Las preguntas le estallaban en el cerebro, cómo, cuando, porqué, era una sorpresa, él no sabía nada.

– ¡Esto es una locura! – Exclamó él, sintiendo un agradable calor en su entrepierna, prometedor. – De todos modos, rió él,- yo terminaba ahora.
– Entonces, quizás siga libre ese despacho de la otra planta que me mostraste en ‘la bañera’. -Respondió ella con una sonrisa y un guiño aludiendo a viejos secretos y cerciorándose de que estaban completamente solos.-
– Vamos, -dijo cerrando el portafolios. Una oleada de emociones recorrió su cuerpo al recordarlo sonriente-

Se dirigieron hacia los ascensores, sintiendo un trepidante ardor en sus venas. No se atrevían ni a mirarse, pero no podían evitar espiar cada movimiento de ese ser tan excitante.

El despacho estaba oscuro, y el gran ventanal asomaba las luces de la calle.

– Mi Ama. -Dijo él cayendo a sus pies.-

Ella desabrochó la chaqueta y la falda, que cayeron sobre la cabeza de su siervo, inundándolo de su aroma de hembra y de su perfume exclusivo.

Salió de la ropa, mientras él hundía en ella sus sentidos, agudizando su deseo y su necesidad de entregarse a su Ama que lo enloquecía.

Quedó de pié, erguida y provocadora, saboreando de antemano el placer.

– Ahora te toca a ti cielo -oyó que decía susurrante.-

Recogió la ropa, depositándola sobre una de las butacas y comenzó a desabrocharse la camisa, despacio, mostrando su pecho desnudo.

Sus manos juguetearon con la cintura del vaquero antes de soltar el botón. Ambos conocían el secreto y eso les estimulaba.

Apenas había soltado la bragueta, cuando su miembro afloró potente.

La boca entreabierta, casi temblando, ella lo rodeó, empujándolo sobre una de las sillas del despacho.

Sentado, no perdía detalle de los movimientos felinos de su Ama: Como abría su portafolios, sacando una mordaza de bola y una fusta, que le mostró sonriente.

Tembló, las sensaciones explotaban en su interior, los recuerdos del día y la clandestinidad del encuentro, todo ello potenciaba su deseo.

Sintió la fusta recorrer su pecho, suavemente, apenas un roce, antes de que la depositara sobre sus muslos.

La mordaza en su boca entró casi sin darse cuenta y sintió el calor de sus pechos en la cara, cuando se la ajustó.

Se perdía en aquellos senos pequeños y turgentes bajo la blonda bordada del sujetador, que los mostraba, adornándolos.

La húmeda caricia en su oreja y la obligación de silencio, era más de lo que podía soportar. Sólo el dolor de las uñas en su pecho le mantenía en el mundo real.

Atado, con su propia camisa, no intentó ni moverse, cuando los labios comenzaron a besar lentamente su verga, ya púrpura, cuando la lengua lamió su glande empapándolo y cuando una boca lo rodeó succionando. Sólo se abandonó al placer.

Las caricias avanzaron, por su vientre y su pecho, hasta que los labios se apoyaron en los suyos y sintió sobre su piel el roce ardiente de otra.

Ella, continuó su avance sobre el cuerpo de su siervo, dejando un rastro de humedad y de su aroma sobre él, hasta que la boca estuvo a la altura de su vientre.

Introdujo sus dedos bajo el tanga, liberando su sexo, que mostró, rasurado y jugoso bajo la mata esponjosa y rizada.

Balanceó sus caderas, sintiendo el aliento cálido y ansioso del amordazado, que pugnaba por saciar su sed en aquellas fuentes.

Retiró la mordaza y acercó su sexo, que fue acariciado hasta que las rodillas comenzaron a temblar.

Entonces se sentó, sintiendo como entraba profundamente aquella verga que la llenaba. La acomodó en sus entrañas e inició una larga cabalgada sobre ese potro hermoso, fuerte y caprichoso, que les llevó a desbordarse sin remedio entre jadeos.

Apoyó su cabeza en el hombro moreno, resoplando mientras recuperaban el aliento y el pulso. El la abrazaba, sin dejar de acariciar la suave piel de la espalda, mientras la besaba dulcemente.

– ¡¡Dios mio!!

Se separaron casi dolorosamente y asearon sus humedades.

Casi no podían hablar de tanto como deseaban decirse.

– No, no digas nada, -sonrió ella- Ambos tenemos muchas cosas que hacer.
– Hasta pronto princesa.

Se besaron apasionadamente, y sus cuerpo se entregaron olvidando el tiempo, palmo a palmo, hasta dolerles la piel de deseo, contenido por volver a empezar.

Salieron del edificio, tensos y deseos de robar otro instante al tiempo. Eran las 21:15 cuando ella se perdió entre la multitud que paseaba el anochecer de la ciudad.

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2 comentarios

Archivado bajo BDSM, Dominación, Femdom

2 Respuestas a “Media hora, larga.

  1. wow en verdad que tus relatos son MUY eróticos y exitantes, me gustaria ponerme en contacto contigo…

    en verdad me resultan fascinantes.

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